Sacudirse el polvo

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Todo a la vez agolpándose en su cabeza mil ideas superpuestas una sobre otra, uno, dos segundos a punto de desbordarse tres y ahí estaban de nuevo las lágrimas, y el desconcertante dolor en el pecho, como si este en su desesperación tratara de buscar alivio a través del llanto y así sentada sobre el piso con la espalda apoyada en la pared, Regina dejo correr el agua fría de la regadera sobre su cuerpo, para avivarse, para calmarse, para cualquier efecto que tuviera el agua en ella, para que simplemente se llevara sus lágrimas.

-Duele aun duele, pero los días buenos ahora son más que los malos y cada vez estaré mejor-

Se repetía Regina, al principio se recriminaba por esos tropezones en los que nuevamente se sentía abatida, por situaciones que pensaba había dejado atrás, y ese recriminarse empeoraba las cosas, entonces reconoció que pese a luchar cada día, cada hora cada segundo por su bienestar era natural que de vez en vez afloraran de nuevo esos sentimientos, solo los dejaba salir, para levantarse con nuevas fuerzas y determinación. En el proceso de sanación reconoció era vital, mantenerse en pie, ya que detrás de ella venían otros amigos, familiaresmirada

 

– Si las personas entendieran que si sonríes y abrazas a uno, ese uno se alegrara y abrazara y sonreirá a otros, que es responsabilidad de cada quien ser feliz, levantarse después de cada caída, de sacudirse el polvo y seguir adelante, se lo debemos a los que amamos a los que nos aman y esperan en una noche de tormenta, una sonrisa, una palabra, un abrazo de nosotros-

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candado

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Jimena

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guirnalda Los rayos del sol se colaban entre las ramas de los arboles danzando sobre el rostro de la pequeña, era como si miles de luces chispearan en su cabello, la guirnalda de flores tejida por ella misma con ayuda de su madre y su vestido blanco, le hacían lucir angelical.

Fue asi como Jenny la observaba correr hacia ella, a punto estaba de abrazarla, de ver como de un salto se lanzaba a sus brazos, apunto estaba de sentir sus pequeños brazos colgando de su cuello, de mirarse en los ojos más dulces, de sentir su cabello haciéndole cosquillas en su rostro, de sentir el amor más puro y autentico que pueda existir, casi pudo escuchar que le gritaba ¡Mama! Llena de emoción.

Sin embargo… Jimena solo se anunció, llenó el corazón de Jenny desde su interior haciéndola soñar con su rostro de niña y con el nombre que llevaría.

“Estaba tan segura, de que te tendría en mis brazos y te anhelaba tanto, que es difícil entender que no será así, algunas veces me atormenta la idea de que hice algo que quizá te ahuyento, quizá mi alimentación, el stress, el ejercicio ¿Qué hice? Y la respuesta es nada, las cosas a veces pasan así, comprendo que no era el tiempo, pues tu hermosa angelita mereces todo y  la vida, Dios es sabio y sabe en que momento justo vivirás; preparo aun tu mundo, me preparo yo misma siendo mejor cada día para cuando decidas volver, para cuando nuestro tiempo preciosa niña llegue para las dos”

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No te dejaré

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El sol del atardecer la abrazaba con delicadeza, esta vez no quemaba, el viento le enjugaba una que otra lagrima, el cielo con apenas unas cuantas nubes y el canto cercano de los pájaros, creaban un ambiente relajado, comenzaba a sentirse consolada, podría en cambio ese día llover imparablemente, evitando que saliera de casa, atormentando más su corazón, pero en cambio la preciosa tarde le invitaba a trabajar en su jardín, podría también llorar desconsoladamente vaciar su alma tirada en un sillón, sin embargo algo dentro de ella le decía que estaría bien, contra toda lógica y porque la naturaleza de ella es ser sensible, quizá demasiado

Era cierto su corazón  estaba hecho polvo ahora, golpe tras golpe, le habían dado un tiro final, sin miramientos,  sin consideraciones, como a un maleante, un delincuente y no lo era, su error era confiar, amar en demasía y a veces a ciegas.

arreglando el jardínPero todo estaría bien, al menos para ella, del resto el tiempo se encargaría de poner todo en su lugar, el perdón aunque nunca le fuera pedido llegaría, su corazón lo soltaría, volvería aligerarse y seguiría adelante.

EL había estado al pendiente de ella, observó como asomó su cabeza por la ventana, como cerró sus ojos y quiso escapar, fue entonces cuando la invito a salir al jardín, le susurro que la tarde era maravillosa, al toque a penas de su mano sobre su hombro ella comenzó a sentirse mejor.

“Todo estará bien, tu estarás bien, te lo prometo, estaré contigo YO no te dejaré… solo descansa en mi”

-Si estaré bien- creyó como si escuchará con su corazón aquel  susurro y se sonrió mientras con regadera en mano refrescaba sus flores aquí y allá

EL  envolviéndola en sus alas, levantó un vientecillo que le enjugó sus lágrimas, y pidió a las aves cantar…

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¡Brilla!

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luciernaga

-Solo quiero morir, déjame- Volvió a repetir la luciérnaga a la polilla en medio de la oscuridad de esa noche fría.
Luciérnaga llevaba varias noches así, tirada sobre el suelo, escondida bajo una hoja del durazno que se deshojaba poco a poco por el otoño, a veces parecía ya, lo que conscientemente quería y le repetía a Polilla. Inmóvil, sin importarle nada, de vez en vez sus ojos se inundaban en una corriente imparable de lágrimas ¿Pero qué? ¿Acaso las luciérnagas lloran? Al menos esta sí lo hacía y vaya que le constaba a la Polilla que así era.
-No sé exactamente qué pasó, te veías tan feliz revoloteando junto a Lechuza- comentaba Polilla a Luciérnaga la que, al escuchar Lechuza volvía a llorar sin decir palabra alguna.
– ¡Mmmmm!… me parece que la herida resulto ser mortal- Dijo Polilla después de inspeccionar a su amiga y cerciorarse de que estaba físicamente ilesa, con sus alas perfectamente intactas
-El daño puede ser irreparable en ti, si así lo quieres y decides que sea, lo que por lo visto no sabes y mucho menos Lechuza, es que el daño se extiende mucho más de lo que hizo aquí- menciono Polilla señalando el pecho de Luciérnaga.
-Los que están alrededor de ti les afecta, aun los que ni siquiera te conocen les afecta- Continuo Polilla
-Si ya lo sé, quien quiere a una luciérnaga deprimida cerca- dijo con una sonrisa torcida
-Por eso te escondes, te concentras en lo que eres a partir y después de Lechuza, pero ¿Recuerdas quien eras antes?-
Luciérnaga intento recordar, pero el dolor no la dejaba ver, era como un muro gigantesco que cercaba en su mente todo, pero Polilla no lo olvidaba, recordaba a su amiga entusiasmada por hacer cosas locas por los demás para hacerlos sentir bien, aun a los extraños, en sus ojos había una chispa que avisaba cuando una idea nueva trabajaba en su mente, nada la detenía, y aunque a veces era criticada y señalada, Luciérnaga se sacudía el polvo y seguía revoloteando por ahí, regalando sonrisas, y de todo esto le hablaba Polilla a Luciérnaga la cual escuchaba con incredulidad y asombro como si hablaran de otra criatura.
luciernaga 2-¿Recuerdas cuando seguías a ese pobre granjero recorriendo ese camino oscuro hasta su casa?-
– Si, que tonta, pensaba que mi pequeña e insignificante luz podría alumbrar un poco su camino-
– Tu y yo no podemos saber si era suficiente esa luz, o si al menos el notaba que estabas junto a él, pero ¿Recuerdas cómo te sentías entonces? ¿Recuerdas esa sensación dentro de ti cuando volabas?-
De pronto Luciérnaga se vio embestida por los recuerdos, el sentimiento de quien era antes la invadió, sus ojos pararon de llorar, entonces de pronto era como si estuviera nuevamente ahí, volando con decisión junto al granjero, haciendo oídos sordos a las demás luciérnagas que se burlaban por su intento de alumbrar el camino del viejo, un reconocido y renovado calorcillo envolvió su corazón, disipando poco a poco el dolor.
-No dejes de ser quien eras, reconoce nuevamente tu propósito ¡Brilla! No te canses de hacer el bien, no niegues, ni escondas tu luz ¡Brilla!-

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A partir de hoy

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El estruendo y el barullo de aquella tarde taladraban con insistencia la cabeza de Gino, todos se veían tan felices, auténticamente felices, insoportablemente felices, tal parecía que la alegría desbordada no cabía en aquel pequeño salón asfixiándolo, intentando entrar en cada poro de su piel a fuerza de las insistentes felicitaciones , se esmeraba por sonreír al menos nadie podría culparlo de ser un amargado, sus carcajadas se habían convertido en una válvula de escape, por la que liberaba de vez en vez cierta dosis de dolor, el suficiente para no volverlo loco, pero guardando  el necesario, como recordatorio.

conversando-¿Qué pasa?- pregunto Rosie, quien lo había visto escapar hacia el jardín y tomar asiento en una de las bancas

-¡Nada! ¿Qué habría de pasar? ¡Es mi cumpleaños estoy feliz! – respondió Gino con una gran sonrisa

-Te conozco ¿Tengo que recordártelo? – insistió Rosie

Gino sabía que no podía engañarla, por increíble que a veces le pareciera, él era como un vaso de cristal en sus manos, poco o nada podía ocultarle, era quizá por esa razón, que se había convertido en su mejor amiga, el cariño que Rosie le tenía, hacia tiempo había pasado de una simple atracción, era más como el cariño hacia un hermano, lo que le hacía anhelar con todo su corazón lo mejor para el.

-¿Hasta cuándo Gino?- la pregunta había dado en el blanco y el solo atinó a apoyar sus brazos sobre sus rodillas, llevando sus manos a la cabeza.

-He hecho cosas terribles-

-De lo cual estas arrepentido lo sé, la pregunta es ¿Es necesario traerlo contigo a cada instante?-

-Estoy muy dañado, más allá de lo recuperable-

– Y aun cuando pudieras ponerte a cuentas con cada una de esas personas, aun cuando te pusieras a cuentas con Dios, si no lo haces contigo mismo, seguirás castigándote, aun cuando te repitan tantísimas veces que a ellos ya no les importa tu pasado –

-No entiendes-

-Si entiendo-

-No soy bueno-

-¿Te das cuenta? Aquí estas de nuevo reprochándote, castigándote, despreciándote por cosas que ya quedaron en el pasado, y mientras no lo hagas, no podrás se feliz, seguirás fingiendo ante los demás, y lo que es peor, seguirás lastimando a otros, convenciéndote a ti mismo que al fin y al cabo eres la maldad personificada- continuo Rosie provocando una sonrisa retorcida en Gino con su última frase

-¿La maldad personificada? …¡Vaya!  Esa es nueva, la agregare a mi lista-

-Tu ancla está echada en el pasado, de ahí parte todo, y sabes no debería ser así si te hace daño, si afecta tu presente y por consecuencia tu futuro y el de los que están a tu alrededor-

Como otras veces las palabras de Rosie le escocían, no buscaba su consuelo, ni el de nadie pero en algo tenía razón algunas veces lastimaba con sus palabras a otros sin merecerlo, solo por sentirse odiado,  alimentando la idea de no ser bueno para nadie.

– ¡Se libre! ¡Se feliz hombre! – continuo Rosie dándole un empujoncito con su hombro, regalándole una sonrisa.

-Mereces ser feliz, profundamente feliz, sin fingimiento, y sabes eso no pasará hasta que te perdones a ti mismo, hasta que eches fuera de ti toda esa basura maloliente que llevas años cargando,  guardando celosamente dentro de ti, hasta que entiendas que todo eso ya no importa, que no se  puede cambiar lo que ya pasó, pero que si puedes cambiar lo que hay a partir de hoy-

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