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Francisco

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Te fuiste en una tarde sin avisar, deslizándote suavemente y de puntillas hacia la noche, como la lluvia inesperada que pasa de madrugada sin notar, desperté y ya no estabas la dura realidad me abofeteo, tu voz y tu risa, quise escuchar, diciendo que no era verdad, que solo era otra broma tuya, pero aunque el dolor ha sido difícil de superar hoy se con certeza que ya no estas.

Me haces falta y te lloro aun amigo me hace falta tu ironía y esa forma tan tuya de ver la vida, restándole siempre seriedad. Hoy llueve y en la lluvia me devolverás un reproche por llorarte y en el viento helado tu petición exigente de no estar triste. Al pasar la lluvia cuando salga al fin el sol, volveré a decirte que te quiero, y que aunque jamás te diré adiós, sí guardare un hasta pronto, mientras tanto te llevare siempre en mi corazón.florylluvia

 

 

Jimena

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guirnalda Los rayos del sol se colaban entre las ramas de los arboles danzando sobre el rostro de la pequeña, era como si miles de luces chispearan en su cabello, la guirnalda de flores tejida por ella misma con ayuda de su madre y su vestido blanco, le hacían lucir angelical.

Fue asi como Jenny la observaba correr hacia ella, a punto estaba de abrazarla, de ver como de un salto se lanzaba a sus brazos, apunto estaba de sentir sus pequeños brazos colgando de su cuello, de mirarse en los ojos más dulces, de sentir su cabello haciéndole cosquillas en su rostro, de sentir el amor más puro y autentico que pueda existir, casi pudo escuchar que le gritaba ¡Mama! Llena de emoción.

Sin embargo… Jimena solo se anunció, llenó el corazón de Jenny desde su interior haciéndola soñar con su rostro de niña y con el nombre que llevaría.

“Estaba tan segura, de que te tendría en mis brazos y te anhelaba tanto, que es difícil entender que no será así, algunas veces me atormenta la idea de que hice algo que quizá te ahuyento, quizá mi alimentación, el stress, el ejercicio ¿Qué hice? Y la respuesta es nada, las cosas a veces pasan así, comprendo que no era el tiempo, pues tu hermosa angelita mereces todo y  la vida, Dios es sabio y sabe en que momento justo vivirás; preparo aun tu mundo, me preparo yo misma siendo mejor cada día para cuando decidas volver, para cuando nuestro tiempo preciosa niña llegue para las dos”

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No te dejaré

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El sol del atardecer la abrazaba con delicadeza, esta vez no quemaba, el viento le enjugaba una que otra lagrima, el cielo con apenas unas cuantas nubes y el canto cercano de los pájaros, creaban un ambiente relajado, comenzaba a sentirse consolada, podría en cambio ese día llover imparablemente, evitando que saliera de casa, atormentando más su corazón, pero en cambio la preciosa tarde le invitaba a trabajar en su jardín, podría también llorar desconsoladamente vaciar su alma tirada en un sillón, sin embargo algo dentro de ella le decía que estaría bien, contra toda lógica y porque la naturaleza de ella es ser sensible, quizá demasiado

Era cierto su corazón  estaba hecho polvo ahora, golpe tras golpe, le habían dado un tiro final, sin miramientos,  sin consideraciones, como a un maleante, un delincuente y no lo era, su error era confiar, amar en demasía y a veces a ciegas.

arreglando el jardínPero todo estaría bien, al menos para ella, del resto el tiempo se encargaría de poner todo en su lugar, el perdón aunque nunca le fuera pedido llegaría, su corazón lo soltaría, volvería aligerarse y seguiría adelante.

EL había estado al pendiente de ella, observó como asomó su cabeza por la ventana, como cerró sus ojos y quiso escapar, fue entonces cuando la invito a salir al jardín, le susurro que la tarde era maravillosa, al toque a penas de su mano sobre su hombro ella comenzó a sentirse mejor.

“Todo estará bien, tu estarás bien, te lo prometo, estaré contigo YO no te dejaré… solo descansa en mi”

-Si estaré bien- creyó como si escuchará con su corazón aquel  susurro y se sonrió mientras con regadera en mano refrescaba sus flores aquí y allá

EL  envolviéndola en sus alas, levantó un vientecillo que le enjugó sus lágrimas, y pidió a las aves cantar…

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Poderosa petición

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se miro en el espejoCarlos se miró largamente en el espejo del baño, recorrió con la mirada cada surco, cada mancha, cada imperfección en su rostro, de pronto llegó a esa parte de su rostro que muchas veces evitaba mirar, sus propios ojos; un destello provocado por una lágrima logró atraparle y se aventuró a echar un vistazo en ellos.

“Te odio”

Apenas si se logró escuchar; sin más tomó la afeitadora y la pasó por su cabeza.

“¿Cómo puedes vivir así? ¿Cómo puedes? ¿Cómo puedes?  Nadie te quiere, nadie, nadie ¿Qué más da tu aspecto? ¿Qué más da que te señalen? ¿Qué más da que te tengan miedo?”

Retumbaba en su cabeza una y otra vez, ni una sola lágrima descolgaba ya de sus ojos, todas escurrían por dentro como un ácido corrosivo y letal que le provocaba el más fuerte y agonizante dolor…

<Ömeo continuaba susurrando en su oído, deleitándose del efecto que provocaba en Carlos “Nadie, nadie, nadie”>

Tomó una toalla para terminar de secarse la cabeza y el rostro, colocándola con mucho cuidado nuevamente en su lugar. Al salir del baño chocó con Kary su hermana, la cual no pudo evitar sorprenderse y preguntarle que le había pasado a su cabello, Carlos soló sonrió sin decir nada, se dirigió a su cuarto para tomar sus cigarrillos y las llaves de su auto.

Conduciendo por la carretera, Carlos trataba de no pensar, su cabeza no dejaba de golpetearle…

<Làssar agitaba las alas por sobre el auto de Carlos. En el interior Ömeo reventaba de placer al ver como el dolor consumía a Carlos, y como sus lágrimas brotaban sin control empañándole la vista, sus horrendas alas negras cubrían todo el interior del auto.

“Jajajajajaja, eso es acelera más, falta poco, muy poco”angel

Macía, Clip y Xidab se unieron a Lassar revoloteando sobre el coche de Carlos, al mismo tiempo que una insoportable peste comenzaba a llenar el aire que anunciaba la cercanía de los refuerzos de Ömeo.

“¡Ya es nuestro, largo de aquí!”

“¡Si largo de aquí!”

Vociferaban las creaturas de espantoso aspecto, cubriendo con sus alas roídas el coche, entonces Xidab sin dudarlo ni un segundo puso el pie sobre uno de ellos y con su espada lo atravesó, provocando que este se desprendiera, enseguida Macía se ubico sobre el coche, alcanzando a colocar una de sus manos sobre el hombro de Carlos.>

Un extraño e inesperado calorcillo le abrigo por un momento el corazón, el rostro de su hermana apareció fugaz en su mente…

<En una intersección cercana un tráiler con doble carga, se acercaba a cruzar a toda velocidad, Clip se acercó.

“Asegura ahora, que la ruta de tu destino sea la correcta” sugirió al chofer, el cual se orilló antes de cruzar la intersección para llamar a su base y corroborar los datos del destino de la carga que llevaba.

En ese momento cruzó Carlos por la intersección, justo frente a los ojos asombrados del chofer del tráiler.

Macía logró  alcanzar  a Carlos con sus dos manos, al tiempo que unas garras feroces se clavaban en el, intentando apartarlo>

La imagen de Kary su hermana, se hacía mas clara y viva en su mente, sus ojos dulces, su sonrisa, que conservaba siempre algo de niña, sus palabras aunque sencillas, parecía a veces dar en el blanco sacándolo del hoyo en distintas ocasiones. Anhelo en ese momento el calor de la pequeña casa que compartían, del café caliente que Kary le preparaba por las noches, con el pan dulce que le guardaba celosamente para él, las pláticas a veces triviales de los acontecimientos en su escuela, los detalles, la humildad en sus palabras que le envolvían el corazón como un ungüento, que le reconfortaba y le daba alivio.

“Mientras exista alguien a quien amar, siempre habrá esperanza… ella te espera en casa”…

<Macía había logrado abrazarse de Carlos, transmitiéndole con fervor una frase, en ese momento una luz intensa invadió por completo el interior del coche ahuyentando a Ömeo.>

Carlos poco a poco bajo de velocidad hasta detenerse, bañado en lágrimas esta vez de arrepentimiento, se sintió abrazado y profundamente amado…

En casa Kary permanecía con sus ojos cerrados, en el silencio de su habitación con sus manos juntas, inmersa en una petición, insistente, suplicante.

Orar mujer-… por favor, por favor, te lo ruego, protege a mi hermano, hazle sentirse amado, y que regrese con bien a casa. Amen-