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El anhelo de un corazón

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Y esto contaba Cristy a su joven nieta, mientras compartían el té.ensueño

-¿Pero es que fue un sueño abuela?-

Preguntaba la chica con desconcierto, la abuela algunos años atras podría haber asegurado que no era así, que todo paso en realidad en dos días, en el Rascafría, pero pasados los años, el recuerdo se sumergía en la neblina de la irrealidad, y con todo sentía a esos personajes que conocio en aquellos días como parte de ella, quiza eran sus propias experiencias, quiza las que vivió de alguien muy cercano, quiza se trataba de sus propios miedos, lecciones aprendidas, recordatorios a su propia conciencia, o la misma tomando vida, asomandose osadamente, señalando despiadadamente el interior, arrojando luz, a los rincones más oscuros, buscando el verdadero anhelo de un corazón, tomando quizá la forma de un ser angelical ¿o acaso no?

-Creo si mi memoria no me falla, he escrito todo en algun lugar… –

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Se que es una manera muy precipitada de cerrar la serie de relatos que venía escribiendo, pero me es necesario hacerlo así.

Concluir para avanzar, cerrar ciclos para un nuevo comienzo, vamos por más.

GRACIAS A TODOS LOS QUE SE PASAN POR AQUI, POR SEGUIR AL PENDIENTE, A PESAR DEL TIEMPO, ESO NO TIENE PRECIO.

Como se sana una herida

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Aracely bajo al restaurant del hotel, solo una única persona parecía estar encargada de servir, en la plaquita llevada al pecho decía Pablo, este parecía sumergido en una especie de trance, sonriéndose y asintiendo con su cabeza sin prestar atención a su solicitud, por lo que termino por darse por vencida.

-Buenas noches ¿Le puedo ayudar en algo?- Una voz muy amable, le saludo

-Buenas noches ¡Eh! ¿Usted es la persona de recepción cierto? También lo vi atendiendo las mesas, y ahora no me diga ¿Me va a servir un trago?-

-¿Realmente piensas que lo necesitas?-

Por un momento Aracely meditó sobre aquella pregunta, no esperaba ser cuestionada, sino verse satisfecha en lo que ella pedía, aun así no pudo evitar sentirse asaltada por la pregunta como si su propia conciencia la acusará.

“Quiza no sea la solución pero podré olvidar por un momento” pensó Aracely

-Sabes que se acallara solo por un momento-

-¿Y tu que sabes?- contestó con cierta indignación, sintiendo que aquel pretendía entrometerse en cosas muy personales

-Sé que las personas fallan, sé que hieren cuando lo hacen, y sé que los que mas hieren son los que menos pensamos que podrían hacerlo, son en los que mas confiamos, son aquellos a los que mas amamos-

– Si tan solo no hubiese sido con intención-

-Es quizá difícil de creer, pero él nunca quiso dañarte- continuo aquel hombre mientras acercaba una taza de café a la chica

-¿Cómo? ¿Acaso pensó que nunca lo sabría? ¿Acaso pensó que siempre sería una niña, que en su inocencia no comprende nada?- Agregó Aracely sin darle importancia a la amargura que se deslizaba ya por su mejilla en una lágrima.

-Duele…- Agregó al tiempo que tomaba la taza humeante entre sus manos.

-Lo sé-

-Pensé odiarlo, pero no pude odiarlo…me sentí tan furiosa y quise que la casa le cayera encima, cuando me enteré-

-Sé que quisiste por un momento ver destruida esa casa que tanto reclamo como suya, esa casa tan llena de recuerdos, de alegrías, de tristezas, de sinsabores, de dolor, de incertidumbre, y aun con todo, por mucho tiempo la hiciste un refugio para ti. En los días tristes, te reconfortabas por las noches con  el arrullo del vaivén de las ramas de aquel árbol asomándose por tu ventana-

-Cuando el murmullo del viento en sus hojas las hacía bailar, y anhelaba con el corazón temblando que esa noche pasará serena, entonces la quietud de la noche me envolvía y una hermosa paz me inundaba, era como si alguien me dijera que…-

-Que pese a todo, las cosas estarían bien- dijo aquel personaje solemnemente, terminando la frase de la chica.

-¡Si eso!  ¡Eso exactamente!- Agregó Aracely sin sorprenderse de las declaraciones de aquel hombre, sintiendo que hablaba casi consigo misma.

El la miraba con ternura, con compasión, se adivinaba amor en sus ojos, como quien mira a una hija, como quien mira a una  hermana. Ella por un momento le pareció estar en otro lugar, donde solo se percibía paz, donde el tiempo no importaba, y donde su alma permanecía quieta, en busca de consuelo, en espera de ser amada.

-¿Has terminado por perdonarle? Sabes que las palabras que dijo, las cosas que hizo no las quitará ninguna persona jamás, el tiempo no vuelve atrás para evitar lo que pasó, por mucho que lo desees. Una herida empieza a sanar cuando el perdón asoma a tu corazón-

-Es tan fácil pronunciar esa palabra “perdón” pero implica tantas cosas-

-Implica principalmente olvidar-…

Los excepcionales

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He tomado la carretera y de pronto una lluvia torrencial aparece de la nada, la fuerza del agua es tal que me impide ver con claridad, el parabrisas inútilmente se mueva con rapidez de un lado a otro.

Unas luces centelleantes aparecen a la orilla de la carretera y unos oficiales en medio de la lluvia me hacen señas para detenerme ¡Lo que me faltaba!

-¡Debe regresar! Hubo un accidente y la carretera esta bloqueada-

-Esta bien tendré que regresar al hotel- contesté con frustración

-¿A que hotel se refiere?-

-Del que acabo de salir-

-¿Esta seguro? No hay ningún hotel cerca de aquí, el más cercano esta en la dirección a la cual se dirigía-

-¿Me esta queriendo decir que estoy mal de la cabeza o algo parecido?-

Le contesté al tiempo que subí mi ventanilla, no estaba de humor para necedades, di vuelta en “U” para regresar al hotel. Es ridículo que un oficial no conozca los alrededores ¿Como se atreve asegurar que no hay ningún hotel? ¿Y que entonces? ¿Me lo invente? ¡Claro seguro estoy soñando!.

Al entrar  nuevamente al Hall me acerqué a recepción para pedir una habitación, cerca de ahí observe a una persona sentada cerca de una fuentecilla, parecía muy concentrada escribiendo en una vieja y desgastada libreta, observando un poco más, descubrí que se trataba del autor de ese “librillo”, que por cierto también había recibido fatales críticas. ¡Increíble! Aun con todo, esta con ánimos de escribir.

-En un momento estará lista su habitación-

Se dirigió hacia a mi el encargado, para después dirigirse hacia la otra persona cerca de la fuentecilla.

Entonces cerró su libreta y la guardó en un maletín, me acerque para interceptarlo, si me iba a quedar en ese hotelucho por lo menos me iba a buscar una platica amena con alguien que se dedicara a lo mismo que yo y que además fue maltratado por la misma persona.

-¿Que tal? ¿Nos atrapo la tormenta no?-

-Si ni hablar-

-Te ví , hace algunos momentos, hablando con Cristy Corwell, no te fue tan bien con la crítica. ¡Eh!-

-Bueno, que se le va  hacer, hasta una mala crítica puede ayudar a mejorar-

-Si veo que con todo, aun tienes ánimos de escribir-

Escribir para mi es una urgencia, una necesidad, forma parte de quien soy, no puedo , ni podría dejar de hacerlo, al menos no por mucho tiempo, moriría una parte de mi-

-Muchos se darían por vencidos con tremenda crítica-

-Muchos lo hacen sin duda, y dejan de hacer muchas cosas que los hacen ser quien son. En la vida muchos a la primera de cambio, flaquean y tiran la toalla o simplemente se cruzan de brazos con indiferencia. Pero hay otro grupo al que llamo “Los excepcionales”; son los que a pesar de las circunstancias de la vida, se levantan, se sacuden el polvo y siguen adelante, los que con determinación asumen su responsabilidad ante la vida de ser feliz, su espíritu que pareciera inquebrantable, los fortalece cada mañana, siguiendo cada golpe de su corazón que les llama a continuar y a no desfallecer, sabiendo que hay cosas por las que vale la pena seguir adelante, que hay una razón más poderosa y más grande que los problemas y esa es el amor, que grita dentro de ellos que si hay esperanza y que todo el esfuerzo, dolor, frustración, lágrimas, sin sabores y desvelos traerán su fruto y que no hay nadie si no ellos mismos con Dios que los sacara a flote de cualquier circunstancia-

-¿Pues hay pocos de esos? ¿No?-

-Es una de las razones por la que los llamo “Los excepcionales”, y créeme que es una bendición encontrarse con uno de ellos, porque van dejando a su paso, un poco de si, ó un mucho para los que abren su corazón y están dispuestos a ver el mundo atravez de sus ojos-

-Interesante, me gustaría escuchar un poco más ¿Que te parece si tomamos un café?-

-¡Claro! ¿Por que no?-

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Dios estará contigo dondequiera que vayas” Jos 1:9

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… a lo largo de mi vida he tenido la fortuna de conocer a personas excepcionales, ahora algunas de ellas estan lejos físicamente pero inevitablemente muy cerca de mi corazón. Candy

El amor de un padre.

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Mi amiga Cristy no paraba de llorar, no nos explicabamos como era posible que todo nuestro dinero hubiese desaparecido así, sin más.

Siempre he pensado que las cosas no pasan por casualidad, lo que para algunos puede parecer muy loco y hasta absurdo, para mi, personalmente todo tiene un propósito, aunque a esa hora y viendo la desesperación de mi amiga ya no sabía que pensar, ¿Qué loco propósito podría existir en el hecho de quedarnos sin dinero y atoradas en aquel lugar?.

Un hombre joven, muy alto y de semblante amable, se acercó a nosotras llevaba una pequeña bandeja de madera, sobre ella una taza humeante de lo que parecía ser te, y un platito con algunas galletas.

-Buenas tardes, disculpen mi atrevimiento, pero no pude evitar sentirme conmovido por la manera de llorar de la señorita, y le he traído un poco de te, que quizá le ayude a tranquilizarse-

Agradecí el gesto y acerque la taza a mi amiga, sin duda por el aroma era de canela dulce, como el que la mamá de Cristy le suele preparar cuando se siente triste, a penas dio un sorbo y su mirada se ilumino, el recuerdo de su madre era aun más fuerte.

-Mamá, como pude, debes estar tan preocupada ahora, soy una ingrata-

-Perdón nuevamente- intervino el hombre que había traído el te

– Tu mamá ciertamente debe estar muy preocupada por ti, pues seguramente por ser su hija te ama. El amor de los padres, es diferente a cualquier clase de amor,  la mayoría de las veces no lo entendemos, hasta que estamos en su posición, solemos pensar que es en la mayoría el más puro y desinteresado. Pero existe otra clase de amor, que nunca podríamos llegar a comprender, les contaré una historia.

Como en el tren muchos seguirán ajenos a ese sacrificio sumergidos en sus propias vidas.

La pregunta es ¿Sera que con tu vida hagas, que ese sacrificio valga la pena? ó ¿Seguiras viviendo a tu manera?

Un vuelco en el corazón.

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Los pendientes del trabajo me tenían agobiada, sentía el dolor por el stress haciendo mella en los músculos de mi espalda, la tensión poco a poco subía hasta impactarse en mi cabeza; encima de todo mi hijo Luis después de un largo partido de béisbol en la escuela, se le había antojado ver a su abuelo, el cual tenía ya varios días hospedado en el hotel Rascafría. A papá siempre le ha gustado disfrutar de largas caminatas por los jardines para respirar el aire vigorizante de la sierra cercana al hotel. A penas si vio a su abuelo Luis me soltó la mano para echarse a correr, el viejo no escondía para nada su emoción y alegría por ver a su nieto como si se tratara de la primera vez; esperando mi turno para saludar a mi padre, me acercó, su característico aroma a lavanda, como su abrazo, me hacían sentir reconfortada, su mirada inconfundible, tan conocida por mi corazón, observandome, siempre igual con la misma ternura a pesar de los años,me transportaban por un breve instante a mi hogar, no puedo más que devolverle la sonrisa y admirar la nobleza de sus gestos.

Respetando como siempre su espacio, aunque se de antemano no se negara, le pregunto a mi padre si puedo dejarle a Luis un momento, ya que necesito realizar una llamada por un asunto pendiente.

En el Hall del hotel, solicite al encargado una llamada.

-Si te digo que deje las solicitudes en tu escritorio…¡Qué! ¿Como que no están? Esas solicitudes debieron ser enviadas hoy… espera revisa  bien tu oficina y llamamé a este número en cuanto las encuentres-

Un poco exasperada, respire profundo tratando de calmar mi frustración. En ese momento no pude evitar ver a tres chicas sentadas en un sillón, una de ellas lloraba desconsoladamente, yo nunca tuve hermanas, pero aquellas lo parecían. Sin esforzarme, logré escuchar claramente.

-Cristy, ya  no llores, calmate-

-¿Y como quieren que me calme? si hemos perdido el dinero y encima  nos quedamos sin gasolina, no podemos regresar-

-Conozco a esa chica – Comentó el encargado que me había comunicado a mi oficina.

-Perdón ¿Como dice?-

-Si, que la conozco, rebelde a no más, siempre ha sido muy dura con su madre. Lo que Cristy no sabe entre otras cosas es que ” La muerte y la vida están en poder de la lengua”. Hoy vino escapando de su madre, pero a esta hora se siente angustiada por haber dicho tantas cosas terribles; el hecho de que ella este aquí tiene un propósito. Si tan solo supiera.

-Por lo visto esta usted muy bien enterado-

En ese momento su mirada me atrajo, como aguas cristalinas que reposan plácidamente, me inspiraron paz, su voz armoniosa me inundaban de cierta alegría inexplicable, su sola presencia como un halo cálido sutil me envolvía, mi corazón dio un vuelco como si aquella presencia de pronto me pareciera conocida. Una sonrisa como la de un niño se dibujo en su rostro, para decirme.

-Cecilia, encontraron tus solicitudes-

-¿Como…?- y el timbre del teléfono sonó, apenas desvié mi mirada para ubicar el teléfono, para volverme nuevamente a el, pero ya no estaba.

-Cecilia encontré las solicitudes- Se escucho del otro lado del teléfono.

Panal de miel

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Pasé rápidamente por entre las tres chicas que discutían en la entrada, mi hija estaba muy molesta, alguien en la escuela por un mal entendido la había llamado ladrona, hablé con ella y pareció calmarse. Pude notar que mientras hablaba con ella, una de las chicas que discutían, nos observaba extrañada, me sorprendí un poco al ver que tenía cierto parecido con mi amada y desaparecida hermana Cristy.

-Mamá ¿te diste cuenta?- comentó mi hija mientras dábamos una caminata por los jardines del hotel.

-¿De que hija?-

-Una de las chicas que estaban en la entrada, se llama igual que yo, Cristy-

Mi corazón dió un vuelco al escuchar esto, y por un momento un pensamiento muy loco por imposible, golpeó mi cabeza esfumándose tan rápido como llegó.

Me senté en una banca a leer, mientras Cristy se alejaba un poco para jugar, un anciano regordete, con pantalón blanco y camisa azul a rayas descansaba cerca sentado en otra banca, disfrutaba de aquella tarde, escuchando el alboroto de las aves que buscaban su lugar entre los árboles para la noche, era casi un arrullo el sonido del chorrito de agua que llenaba el estanque que estaba cerca y donde los patos daban su última ronda del día.  Un hombre impecablemente bien vestido venía por el sendero y se acercó a mi

-¿Sabe usted que soy un escritor muy reconocido, aclamado por los críticos?-

-Si, lo sé-

-¿Y como se atreve usted entonces,  siendo una critica tan objetiva y prestigiosa a decir tales sandeces sobre mi obra?-

-Es mi opinión, mi critica fue un panal de miel para su obra-

-Pues es basura- termino de decir arrojando unas hojas que llevaba en la mano, para desaparecer después.

Otro hombre modestamente vestido, venía acercándose también, pero a diferencia del otro, saludo con mucha cortesía.

-Señora, soy  un autor nuevo he sacado mi primer libro, y he recibido duras críticas de usted, se que no tiene muy buena opinión sobre mi obra, solo quería agradecerle sus comentarios me serán de gran utilidad para mi siguiente obra-

El anciano regordete que había presenciado todo solo esbozo una leve sonrisa diciendo

-“El hombre saciado desprecia el panal de miel; pero el hambriento todo lo amargo es dulce”- (Prov. 27:7)