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Jimena

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guirnalda Los rayos del sol se colaban entre las ramas de los arboles danzando sobre el rostro de la pequeña, era como si miles de luces chispearan en su cabello, la guirnalda de flores tejida por ella misma con ayuda de su madre y su vestido blanco, le hacían lucir angelical.

Fue asi como Jenny la observaba correr hacia ella, a punto estaba de abrazarla, de ver como de un salto se lanzaba a sus brazos, apunto estaba de sentir sus pequeños brazos colgando de su cuello, de mirarse en los ojos más dulces, de sentir su cabello haciéndole cosquillas en su rostro, de sentir el amor más puro y autentico que pueda existir, casi pudo escuchar que le gritaba ¡Mama! Llena de emoción.

Sin embargo… Jimena solo se anunció, llenó el corazón de Jenny desde su interior haciéndola soñar con su rostro de niña y con el nombre que llevaría.

“Estaba tan segura, de que te tendría en mis brazos y te anhelaba tanto, que es difícil entender que no será así, algunas veces me atormenta la idea de que hice algo que quizá te ahuyento, quizá mi alimentación, el stress, el ejercicio ¿Qué hice? Y la respuesta es nada, las cosas a veces pasan así, comprendo que no era el tiempo, pues tu hermosa angelita mereces todo y  la vida, Dios es sabio y sabe en que momento justo vivirás; preparo aun tu mundo, me preparo yo misma siendo mejor cada día para cuando decidas volver, para cuando nuestro tiempo preciosa niña llegue para las dos”

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No te dejaré

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El sol del atardecer la abrazaba con delicadeza, esta vez no quemaba, el viento le enjugaba una que otra lagrima, el cielo con apenas unas cuantas nubes y el canto cercano de los pájaros, creaban un ambiente relajado, comenzaba a sentirse consolada, podría en cambio ese día llover imparablemente, evitando que saliera de casa, atormentando más su corazón, pero en cambio la preciosa tarde le invitaba a trabajar en su jardín, podría también llorar desconsoladamente vaciar su alma tirada en un sillón, sin embargo algo dentro de ella le decía que estaría bien, contra toda lógica y porque la naturaleza de ella es ser sensible, quizá demasiado

Era cierto su corazón  estaba hecho polvo ahora, golpe tras golpe, le habían dado un tiro final, sin miramientos,  sin consideraciones, como a un maleante, un delincuente y no lo era, su error era confiar, amar en demasía y a veces a ciegas.

arreglando el jardínPero todo estaría bien, al menos para ella, del resto el tiempo se encargaría de poner todo en su lugar, el perdón aunque nunca le fuera pedido llegaría, su corazón lo soltaría, volvería aligerarse y seguiría adelante.

EL había estado al pendiente de ella, observó como asomó su cabeza por la ventana, como cerró sus ojos y quiso escapar, fue entonces cuando la invito a salir al jardín, le susurro que la tarde era maravillosa, al toque a penas de su mano sobre su hombro ella comenzó a sentirse mejor.

“Todo estará bien, tu estarás bien, te lo prometo, estaré contigo YO no te dejaré… solo descansa en mi”

-Si estaré bien- creyó como si escuchará con su corazón aquel  susurro y se sonrió mientras con regadera en mano refrescaba sus flores aquí y allá

EL  envolviéndola en sus alas, levantó un vientecillo que le enjugó sus lágrimas, y pidió a las aves cantar…

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¡Brilla!

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luciernaga

-Solo quiero morir, déjame- Volvió a repetir la luciérnaga a la polilla en medio de la oscuridad de esa noche fría.
Luciérnaga llevaba varias noches así, tirada sobre el suelo, escondida bajo una hoja del durazno que se deshojaba poco a poco por el otoño, a veces parecía ya, lo que conscientemente quería y le repetía a Polilla. Inmóvil, sin importarle nada, de vez en vez sus ojos se inundaban en una corriente imparable de lágrimas ¿Pero qué? ¿Acaso las luciérnagas lloran? Al menos esta sí lo hacía y vaya que le constaba a la Polilla que así era.
-No sé exactamente qué pasó, te veías tan feliz revoloteando junto a Lechuza- comentaba Polilla a Luciérnaga la que, al escuchar Lechuza volvía a llorar sin decir palabra alguna.
– ¡Mmmmm!… me parece que la herida resulto ser mortal- Dijo Polilla después de inspeccionar a su amiga y cerciorarse de que estaba físicamente ilesa, con sus alas perfectamente intactas
-El daño puede ser irreparable en ti, si así lo quieres y decides que sea, lo que por lo visto no sabes y mucho menos Lechuza, es que el daño se extiende mucho más de lo que hizo aquí- menciono Polilla señalando el pecho de Luciérnaga.
-Los que están alrededor de ti les afecta, aun los que ni siquiera te conocen les afecta- Continuo Polilla
-Si ya lo sé, quien quiere a una luciérnaga deprimida cerca- dijo con una sonrisa torcida
-Por eso te escondes, te concentras en lo que eres a partir y después de Lechuza, pero ¿Recuerdas quien eras antes?-
Luciérnaga intento recordar, pero el dolor no la dejaba ver, era como un muro gigantesco que cercaba en su mente todo, pero Polilla no lo olvidaba, recordaba a su amiga entusiasmada por hacer cosas locas por los demás para hacerlos sentir bien, aun a los extraños, en sus ojos había una chispa que avisaba cuando una idea nueva trabajaba en su mente, nada la detenía, y aunque a veces era criticada y señalada, Luciérnaga se sacudía el polvo y seguía revoloteando por ahí, regalando sonrisas, y de todo esto le hablaba Polilla a Luciérnaga la cual escuchaba con incredulidad y asombro como si hablaran de otra criatura.
luciernaga 2-¿Recuerdas cuando seguías a ese pobre granjero recorriendo ese camino oscuro hasta su casa?-
– Si, que tonta, pensaba que mi pequeña e insignificante luz podría alumbrar un poco su camino-
– Tu y yo no podemos saber si era suficiente esa luz, o si al menos el notaba que estabas junto a él, pero ¿Recuerdas cómo te sentías entonces? ¿Recuerdas esa sensación dentro de ti cuando volabas?-
De pronto Luciérnaga se vio embestida por los recuerdos, el sentimiento de quien era antes la invadió, sus ojos pararon de llorar, entonces de pronto era como si estuviera nuevamente ahí, volando con decisión junto al granjero, haciendo oídos sordos a las demás luciérnagas que se burlaban por su intento de alumbrar el camino del viejo, un reconocido y renovado calorcillo envolvió su corazón, disipando poco a poco el dolor.
-No dejes de ser quien eras, reconoce nuevamente tu propósito ¡Brilla! No te canses de hacer el bien, no niegues, ni escondas tu luz ¡Brilla!-

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El anhelo de un corazón

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-¿Qué es lo que de verdad anhelo?- repetía Carol, la pregunta recién pronunciada, hecha por su propio corazón, por un momento reflexiono, había tantas cosas que preguntar, cosas quizás que pedir, ninguna imposible sin duda, tantos años de amistad, al menos de los que ella llevaba cuenta.
Tanto amor le había entregado El a ella, un derroche de amor siempre lo dijo, Él le prometió que estaría siempre a su lado, y era fiel a esa promesa.
Algunas veces lo ignoró, y otras tantas lo hirió, delante de todos, en medio de burla a manera de juego y El simplemente esperaba siempre con suma tristeza, a que ella quisiera volver, pero pasaban los días, las semanas, los meses, y el doloroso silencio se hacía eterno.
solitariaEl silencio y la indiferencia siempre era de ella, porque a El le gustaba aprovechar los días de sosiego para susurrarle al oído cuanto la amaba, para recordarle cuan especial era ella para su corazón, de Carol una lágrima escapaba, pero entonces se enjugaba, sacudía su melena, y volvía a su mundo caótico y ajetreado.
Esa tarde lluviosa, en la soledad de su casa quiso acallarlo nuevamente.
“¿Ahora no?” pregunto El
-Exacto ahora no- contesto ella
-Espera…- arrepentida cambio de opinión, sintiendo una gran necesidad de aclarar las cosas.
-La realidad es que… esta situación es penosa para mi- confesó
“¿De verdad eres feliz sin mi?”
-He pensado algunas veces que si… pero lo cierto es que… me siento miserable lejos de ti- Carol se atrevió al fin a sincerarse.
“¿Qué es lo que de verdad tu corazón anhela? Me gustaría escucharlo”
-¿Qué es lo que anhelo?… pues, yo…-
Y antes de soltar la respuesta que colgaba ya de su corazón, indago con necedad, con el resto de altivez que tenía.Mujer triste
-¿Por qué en primer lugar no te has ido? ¿Por qué sigues aquí, pegado a mi dia y noche? ¿Por qué? ¿Acaso no ves quien soy? Si pasan días y no te dirijo la palabra, cualquier otra persona se habría marchado ya ¿Cómo puedes…?-
“Tu sabes bien por que”
Contesto El y el corazón de Carol estallo gritando la respuesta que siempre había conocido y que tanto se esmeraba por ocultar, las lágrimas se cuajaban en sus ojos, resistiéndose aun a desbordarse. Sabía que vendrían de nuevo esas dos palabras juntas, y toda ella comenzó a temblar.
“Te amo” dijo El, derrumbando al fin el muro que Carol había construido entre los dos.
-¿Y a pesar de todo?-
“Siempre te amaré”
-¡Oh! ¡Dios! Te amo, perdóname, perdóname por todo por lo que he dicho, por lo que hecho el anhelo de mi corazón eres Tu…
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A ti extiendo mis manos; mi alma te anhela como la tierra sedienta. Respóndeme pronto, oh SEÑOR, porque mi espíritu desfallece; no escondas de mí tu rostro, para que no llegue yo a ser como los que descienden a la sepultura.…Salmo 143:6

 

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Lo que soy por ti

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El día poco a poco llegaba a su fin, una brisa suave y fresca entraba  por la ventana hasta el sillón donde Cecilia descansaba, los ya tenues colores dorados del sol pegaban en su rostro haciéndola lucir como en un hermoso cuadro del mas hábil pintor.

Recordaba entonces como muchos años atrás se veía obligada a salir de su casa, y como en la puerta, le daba miedo mirar atrás, tenía la certeza de que si lo hacía se arrepentiría y volvería atrás, tenía miedo de encontrarse con esa mirada suplicante, llena quizás de lágrimas, la culpa y duda le embargaban atormentaba su corazón y su mente, preguntándose cada vez, si estaría haciendo lo correcto.

“Dolía cada vez que tenía que dejarte… dolía” recordaba Cecilia y una lágrima sin querer le recorrió la mejilla.

post1También recordó los bellos momentos que pasaba con el, de los días libres en el zoológico, de los castillos de arena en la playa, de los helados en la plaza, de las caras graciosas, de las miles de risas, juegos,  bailes, canciones, de los sueños calmos, de los llantos, de los regaños, de las reprendidas, de los castigos. Y de esto último aun no estaba segura, muchas veces solo se dejaba guiar por el corazón, como si de un instinto protector, se tratara.

Aun se preguntaba si el tendría algo que reprocharle, si eran cierto las palabras que alguna vez se atrevió a gritarle cuando ella lo obligaba a levantarse para cumplir con sus compromisos, con sus estudios, con su trabajo.

“¡Dejame en paz!” Le gritaba el, sin saber el efecto que provocaba en ella.

Alejandro se acercó en ese momento a ella, sacándola de sus meditaciones.

-¿Todo bien?- pregunto el

-Todo bien, solo, recordaba… ¿Sabes? Aun me siento mal por las veces que tuve que dejarte, se me partía el corazón, pero es que no tenía opción… yo-

-Lo, sé- se apresuró Alejandro a contestar, y arrodillándose junto a ella, tomo sus manos.con devocion

-Todo lo que hiciste mamá, te lo agradezco porque has hecho de mi lo que soy, un hombre de bien, me enseñaste a trabajar, a ser responsable, una persona honesta, independiente, temeroso de Dios y aun los días en que me obligaste a levantarme para hacer mis deberes te lo agradezco, lo más  increíble de todo es que lo hiciste tu sola, supiste ser papa y mama al mismo tiempo, supiste ser ejemplo de integridad para mi, sé aunque jamás lo reconozcas que lloraste muchas veces sola por las noches, que prácticamente te quitabas el pan de la boca para dármelo a mi, que preferías comprarme a mí zapatos o una libreta para la escuela, que comprarte algo bonito para ti, que pasabas algunas noches en vela angustiada, cuidándome de fiebre y otras ingeniando algun disfraz o manualidad para que llevara a la escuela, que caminaste mucho bajo el sol para darme una oportunidad en la vida, tus manos curtidas  y cada arruga en tu rostro fue por vivir, y por vivir es que estoy aqui. Lo hiciste bien mamá, mírame… lo hiciste bien, te amo mama, gracias por todo- declaraba el hijo, acercando amorosamente las manos de su madre a su rostro para besarlas con devoción.

Cecilia conmovida por aquel reconocimiento, se sintió orgullosa, convencida de que las palabras dichas, eran el resultado de lo que siempre, cada día, anhelo en su corazón.

-Mamá esta anocheciendo… si quieres descansar puedes hacerlo… yo estaré bien, te lo prometo- pronunció Alejandro con la voz entrecortada.

El dolor que le aquejaba por la enfermedad, que le robaba la vida, desapareció en ese instante, y satisfecha Cecilia cerró sus ojos.

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tulipanes-blancos

“Mujer virtuosa ¿Quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas” “Dadle del fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos” Proverbios 31: 10,31

En memoria de Lupita, una mujer ejemplar

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Por siempre serás

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amorDespués de varias semanas sin verse, Jacky salto a sus brazos, fue entonces que  Alejandro se dio cuenta, aunque muchas veces se negó a hacerlo, que sus pies quedaban a pocos centímetros del suelo, ya no colgaban como antes hasta sus rodillas, su niña seguía siendo su niña, y a unas cuantas horas de cumplir doce años, aun conservaba la misma mirada dulce, pura, la misma sonrisa franca, radiante, sus cabellos seguían oliendo a fresas, sin duda era su niña a quien abrazaba, la misma que recibió en sus brazos envuelta en una frazada, con la cara regordeta y roja, entregada por la enfermera a escasos segundos de haber nacido;  preguntadose si había sido su imaginación o era real que en esos primeros instantes de conocerse, había clavado sus ojos en el, dibujando en su rostro una mueca parecida a una sonrisa haciéndola lucir más hermosa.

Padre e hija, en un abrazo, dejando el tiempo correr, nadie se atrevía a interrumpir ese momento, las lágrimas corrían, por un momento de reproche y culpa, en otro de nostalgia e inmensa alegría por el reencuentro:

“Hija… como explicarte que desde el momento en que sentí, latiendo tu pequeño corazón junto al mío esa primera noche que llegaste a casa, cuando tu llanto no se calmaba hasta que te acerque a mi pecho y te quedaste dormida, desde ese instante mi vida quedó ligada a la tuya, que no pasa ni un solo día en que no piense en ti, ni un solo día pasa en que no anhele verme reflejado en tus ojos, que traer a mi mente tu preciosa voz diciéndome  –¡Papá!  ¡Papá! ¡Corre no te detengas!- Como cuando me hacías correr detrás de ti en el parque,  me alegra e ilumina hasta el día más oscuro animándome siempre a continuar

Que la decisión más difícil en toda mi vida, no fue separarme de ella, si no la de alejarme de ti, de la que ahora es tu casa, amor 2que verme excluido de tu vida, fue lo más doloroso, fue permitir me arrancaran de ti, a fuerza de lágrimas tuyas y mías. Y al cabo de  unos meses aquí estamos mi preciosa niña, en un profundo abrazo que le grita al mundo que nada, ni nadie nos podrá quitar el amor que nos tenemos, ninguno de los dos tiene intención de terminar este abrazo y esa melodía infantil que solías poner al llegar de la escuela se escucha solo para ti y para mi, al instante tus pies descansan sobre los míos, y comenzamos a bailar, una lágrima se escapa, y mi corazón se conmueve al ver en tus ojos lagrimas también.

Mañana es tu cumpleaños y no se si te veré, tomo tu rostro entre mis manos y con ternura contemplo que poco a poco deja de ser infantil, los minutos son breves y me tengo que ir. Como explicarte hermosa de mi corazón, que no fue tu culpa, que son cosas de adultos,  que con el tiempo entenderás, y que nada cambiara el cariño que siento por ti, que siempre, siempre seras mi  hija y estare aquí para ti…

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Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿Cuanto más vuestro Padre que esta en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? Mat 7:11

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El anhelo de un corazón

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Y esto contaba Cristy a su joven nieta, mientras compartían el té.ensueño

-¿Pero es que fue un sueño abuela?-

Preguntaba la chica con desconcierto, la abuela algunos años atras podría haber asegurado que no era así, que todo paso en realidad en dos días, en el Rascafría, pero pasados los años, el recuerdo se sumergía en la neblina de la irrealidad, y con todo sentía a esos personajes que conocio en aquellos días como parte de ella, quiza eran sus propias experiencias, quiza las que vivió de alguien muy cercano, quiza se trataba de sus propios miedos, lecciones aprendidas, recordatorios a su propia conciencia, o la misma tomando vida, asomandose osadamente, señalando despiadadamente el interior, arrojando luz, a los rincones más oscuros, buscando el verdadero anhelo de un corazón, tomando quizá la forma de un ser angelical ¿o acaso no?

-Creo si mi memoria no me falla, he escrito todo en algun lugar… –

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Se que es una manera muy precipitada de cerrar la serie de relatos que venía escribiendo, pero me es necesario hacerlo así.

Concluir para avanzar, cerrar ciclos para un nuevo comienzo, vamos por más.

GRACIAS A TODOS LOS QUE SE PASAN POR AQUI, POR SEGUIR AL PENDIENTE, A PESAR DEL TIEMPO, ESO NO TIENE PRECIO.

Fe con persistencia

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Hace un año exactamente, paso un hombre por mi casa ofreciéndome un jardín precioso para el frente de mi casa.

Por la tarde del siguiente día el jardinero anuncio su llegada y  se dispuso a su labor, yo miraba por la ventana llena de curiosidad,buscando el pasto que seria colocado, y me llamo la atención un pequeño monton de hierba que descansaba en el camino, mi decepcion fue muy grande cuando vi como el jardinero hacia pequeños orificios sobre la tierra mojada y colocaba ahí unos tallos  de lo que parecía ser mi pasto “soñado” había entre uno y otro un espacio de 10 cm, me convencí de que  me estaba viendo la cara, termine por pagarle lo acordado, no precisamente por el pasto si no por el trabajo de desaparecer el escombro y colocar  la tierra abonada, en realidad era una ganga lo que estaba cobrando por todo incluyendo el pasto, asi que lo pagado fue en relidad lo justo.

Al día siguiente por la tarde, vi con tristeza como los rayos inclementes del mediodía, habían marchitado por completo los tallos, aun así me dispuse a regarlos, al otro dia, los tallos habían tomado un color marrón y yacían completamente desmayados sobre la tierra, no le dí importancia, tome un poco de agua y comenze a regarlas, mi esposo molesto refunfuñaba diciendo que nos habían timado, y que dejara de perder mi tiempo. Los siguientes días no fueron mejores, el sol era implacable, con los demacrados tallos, los cuales había pasado de tener un color marron, a un color amarillento, eran totalmente quebradizos, tanto que el viento empezaba a llevarse uno que otro, el sol resecaba tanto la tierra que esta se  partía cual polvorón. Con todo, como cada tarde desde hacía ya varias semanas, tome el agua y comenze a regar la tierra, mis vecinos, la gente que pasaba, mi propio esposo me miraban desconcertados y algunos con burla, se adivinaba en su mirada la interrogante del por que regaba con esmero cada tarde unas pequeñas briznas escuálidas, que las mismas gotas de agua terminaba de arrancar de la tierra.

Una mañana muy temprano cuando apenas si salía el sol, me asome por la ventana a mi pequeño “jardín” observe como la tierra aun se mantenía humeda, lo que duraría solo unas cuantas horas antes de que el osado sol arremetiera con toda su fuerza. Suspire y un poco resignada me dije que por la noche no saldría mas a desperdiciar el agua, era una locura, todos tenían razón. Entonces me disponía a iniciar mi rutina del día cuando una pequeña y diminuta mancha verde que asomaba bajo uno de los tallos marchitos llamo mi atención, mire al resto de los tallos, debajo de cada uno había una pequeña plantita asomando tímidamente. Para mi fue un “Sigue, no te detengas”, emocionada por la tarde salí nuevamente con mi regadera, las miradas insistentes eran mas claras, ahora no solo eso,  murmuraban entre ellos y una risa burlona se escapaba de vez en vez. No me importaba en absoluto, ellos no veian desde donde estaban lo que yo si.

Un año pasó desde entonces, y ayer me encontraba como cada tarde regando el pasto, y mi hijo con una jarra regando los maceteros a su alrededor, contándoles quien sabe que cosa. No pude evitar reflexionar en que, al tiempo que yo iniciaba esta loca carrera de ser paramédico, el pasto iniciaba también su lucha, crecio, se extendió por toda la superficie, y ahora lucía tupido, y fuerte.

Nadie tenía fe en el, nadie excepto yo, eran unas tristes briznas, marchitas y escuálidas, que resistieron el sol, las torrenciales lluvias, plagas, malezaetc. Y lucho busco la manera de crecer, de abrirse espacio entre la tierra, ante la mirada incrédula, escéptica y otras veces burlona de los que lo veian.

-¿Pero que puede crecer ahí?- decían

-¡Ya déjalo es una perdida de tiempo!-

-¿Qué acaso estas loca?-

-Esas cosas no son para ti-

-No vas a poder-

-No llegaras-

Y llegué, hace una semana fue mi graduación y a diferencia del pasto, hubo gente que si me apoyo, ayer mientras regaba el pasto, por un momento fue inevitable sentirme orgullosa.
Todo empezó con un sueño, al que se le agrego un poco de fe, otro tanto de voluntad y persistencia. Fe en Dios, Fe de los que creyeron en mi y me dieron su confianza, Fe en mi misma. Voluntad, de querer hacerlo, de levantarme cadavez, de resistir el abrasador y agotador sol de los obstaculos y circustancias de mi vida diaria. Y persistencia para no rendirme pese a todo.

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No perdamos nunca el animo, siempre adelante. Para mis hermanos de la CRM G -23

Como se sana una herida

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Aracely bajo al restaurant del hotel, solo una única persona parecía estar encargada de servir, en la plaquita llevada al pecho decía Pablo, este parecía sumergido en una especie de trance, sonriéndose y asintiendo con su cabeza sin prestar atención a su solicitud, por lo que termino por darse por vencida.

-Buenas noches ¿Le puedo ayudar en algo?- Una voz muy amable, le saludo

-Buenas noches ¡Eh! ¿Usted es la persona de recepción cierto? También lo vi atendiendo las mesas, y ahora no me diga ¿Me va a servir un trago?-

-¿Realmente piensas que lo necesitas?-

Por un momento Aracely meditó sobre aquella pregunta, no esperaba ser cuestionada, sino verse satisfecha en lo que ella pedía, aun así no pudo evitar sentirse asaltada por la pregunta como si su propia conciencia la acusará.

“Quiza no sea la solución pero podré olvidar por un momento” pensó Aracely

-Sabes que se acallara solo por un momento-

-¿Y tu que sabes?- contestó con cierta indignación, sintiendo que aquel pretendía entrometerse en cosas muy personales

-Sé que las personas fallan, sé que hieren cuando lo hacen, y sé que los que mas hieren son los que menos pensamos que podrían hacerlo, son en los que mas confiamos, son aquellos a los que mas amamos-

– Si tan solo no hubiese sido con intención-

-Es quizá difícil de creer, pero él nunca quiso dañarte- continuo aquel hombre mientras acercaba una taza de café a la chica

-¿Cómo? ¿Acaso pensó que nunca lo sabría? ¿Acaso pensó que siempre sería una niña, que en su inocencia no comprende nada?- Agregó Aracely sin darle importancia a la amargura que se deslizaba ya por su mejilla en una lágrima.

-Duele…- Agregó al tiempo que tomaba la taza humeante entre sus manos.

-Lo sé-

-Pensé odiarlo, pero no pude odiarlo…me sentí tan furiosa y quise que la casa le cayera encima, cuando me enteré-

-Sé que quisiste por un momento ver destruida esa casa que tanto reclamo como suya, esa casa tan llena de recuerdos, de alegrías, de tristezas, de sinsabores, de dolor, de incertidumbre, y aun con todo, por mucho tiempo la hiciste un refugio para ti. En los días tristes, te reconfortabas por las noches con  el arrullo del vaivén de las ramas de aquel árbol asomándose por tu ventana-

-Cuando el murmullo del viento en sus hojas las hacía bailar, y anhelaba con el corazón temblando que esa noche pasará serena, entonces la quietud de la noche me envolvía y una hermosa paz me inundaba, era como si alguien me dijera que…-

-Que pese a todo, las cosas estarían bien- dijo aquel personaje solemnemente, terminando la frase de la chica.

-¡Si eso!  ¡Eso exactamente!- Agregó Aracely sin sorprenderse de las declaraciones de aquel hombre, sintiendo que hablaba casi consigo misma.

El la miraba con ternura, con compasión, se adivinaba amor en sus ojos, como quien mira a una hija, como quien mira a una  hermana. Ella por un momento le pareció estar en otro lugar, donde solo se percibía paz, donde el tiempo no importaba, y donde su alma permanecía quieta, en busca de consuelo, en espera de ser amada.

-¿Has terminado por perdonarle? Sabes que las palabras que dijo, las cosas que hizo no las quitará ninguna persona jamás, el tiempo no vuelve atrás para evitar lo que pasó, por mucho que lo desees. Una herida empieza a sanar cuando el perdón asoma a tu corazón-

-Es tan fácil pronunciar esa palabra “perdón” pero implica tantas cosas-

-Implica principalmente olvidar-…

El justo valor

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Al cabo de unos minutos, logré que Cristy se durmiera termine de arroparla, es definitivamente siempre un ángel cuando duerme, pero muchas veces un torbellino cuando no lo esta.

Me dispuse a bajar, la lluvia se calmaba convirtiéndose poco a poco en apenas una brizna, las nubes dejaban relucir una hermosa luna  traviesa  que se asomaba y se  ocultaba tras de alguna nube, abrí brevemente la ventana del balcón para percibir ese aire fresco y limpio que deja detrás de si la lluvia, con gusto me quedaría aquí disfrutando de la noche, pero tengo una charla pendiente.

Al entrar al restaurante, descubrí inmediatamente una mano que me indicaba desde una mesa que me acercará.

-¿Se ha tardado en quedarse dormida?-

-Bueno ya vez- le conteste al tiempo que tomaba asiento, un mesero se acercó y sirvió el café.

-¿Y este no es el mismo que estaba en la recepción?-pregunte un poco confundido.

-Si el mismo, pues dice que hoy, no hay mucho personal laborando en el hotel, que le vamos a hacer, al menos es amable eso nadie se lo quita-

-¿Y que es eso que tanto te urge hablar?-

-Bueno como ya sabes Pablo e Isabel se están divorciando-

-Si es una pena después de tantos años-

-Tantos años, eso es lo que más rabia me da…-

Noté que aquel tema verdaderamente, la afectaba, conocíamos de muchos años atrás a Pablo e Isabel eramos casi como hermanos, y no podíamos evitar que el proceso por el que ahora pasaban nos doliera en mucho también a nosotros. Las lágrimas empezaban a cubrir su rostro, sentimientos contenidos empezaban a aflorar.

-Debes saber que yo los quiero a los dos, pero estoy mas de el lado de Isabel, y que me disculpe quien me tenga que disculpar, pero a Pablo… es que lo que el hizo no tiene nombre-

-Escucha, no es que yo este a favor de Pablo pero… a veces las cosas pasan así, no conocemos sus circunstancias, ni su diario vivir, que sabemos tu y yo de lo que llevó a Pablo a conocer a otra persona…-

En ese momento Cristina me miró con furia en sus ojos, como si el haber optado por estar de lado de Pablo fuera un grave error, tal vez  imaginaba que el tratar de justificarlo era quizá justificarme a mi mismo de algo similar en el futuro.

-No es el hecho de que conociera a otra persona,  hay algo más grande que la traición, todo hubiera sido por decirlo de alguna manera «mejor» si Pablo hubiese sido sincero, si no hubiese tenido a Isabel  engañada, si ya no lo quería ¿Por que no se lo dijo? ¿Por que permitió que su vida se fuera en el? ¿Por qué se negó y le negó a ella la posibilidad de arreglar las cosas? Isabel estaba enamorada de el-

-En algo tienes razón, fueron muchos años de engaño, toda una vida en realidad-

Cristina trataba de contenerse, levantaba la vista hacia el techo buscando un punto imaginario inútilmente, no eran necesario decir lo que sentía, pues a simple vista se notaba en un choque de sentimientos, de dolor, impotencia, rabia, tristeza.

-El daño esta hecho y no hay vuelta atrás, a nosotros solo nos queda estar a su    lado, pues al fin y al cabo el asunto es entre ellos-

-A lo que voy es que todo esto me hace revalorar mis propias relaciones, si las estoy dando por sentado o realmente les doy su justo valor, ó acaso estoy permitiendo que la desidia se instalé entre ellas y yo-

-Cristy, creo que debemos reconocer el valor de cada uno, que es único, especial e irrepetible, es cierto, pero el amor no solo es poético- romantico, va más alla de sentarnos y extender las manos para recibir del otro la felicidad, de la que en primer lugar, somos responsables cada uno… podría decir tantas cosas, pero sería muy tonto y ridículo tratar de enumerar en una lista  los motivos que pueden llevar a una ruptura así para terminar diciendo «A mi no me pasará»-

– Tienes razón lo más sabio, es mirar donde esta tu pie, y cuidar que este no resbale-

El mesero, camarero, recepcionista se acercó a nosotros en ese momento

-Disculpe, tiene una llamada-

Mencionó dirigiéndose a Cristy.