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El anhelo de un corazón

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Y esto contaba Cristy a su joven nieta, mientras compartían el té.ensueño

-¿Pero es que fue un sueño abuela?-

Preguntaba la chica con desconcierto, la abuela algunos años atras podría haber asegurado que no era así, que todo paso en realidad en dos días, en el Rascafría, pero pasados los años, el recuerdo se sumergía en la neblina de la irrealidad, y con todo sentía a esos personajes que conocio en aquellos días como parte de ella, quiza eran sus propias experiencias, quiza las que vivió de alguien muy cercano, quiza se trataba de sus propios miedos, lecciones aprendidas, recordatorios a su propia conciencia, o la misma tomando vida, asomandose osadamente, señalando despiadadamente el interior, arrojando luz, a los rincones más oscuros, buscando el verdadero anhelo de un corazón, tomando quizá la forma de un ser angelical ¿o acaso no?

-Creo si mi memoria no me falla, he escrito todo en algun lugar… –

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Se que es una manera muy precipitada de cerrar la serie de relatos que venía escribiendo, pero me es necesario hacerlo así.

Concluir para avanzar, cerrar ciclos para un nuevo comienzo, vamos por más.

GRACIAS A TODOS LOS QUE SE PASAN POR AQUI, POR SEGUIR AL PENDIENTE, A PESAR DEL TIEMPO, ESO NO TIENE PRECIO.

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El justo valor

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Al cabo de unos minutos, logré que Cristy se durmiera termine de arroparla, es definitivamente siempre un ángel cuando duerme, pero muchas veces un torbellino cuando no lo esta.

Me dispuse a bajar, la lluvia se calmaba convirtiéndose poco a poco en apenas una brizna, las nubes dejaban relucir una hermosa luna  traviesa  que se asomaba y se  ocultaba tras de alguna nube, abrí brevemente la ventana del balcón para percibir ese aire fresco y limpio que deja detrás de si la lluvia, con gusto me quedaría aquí disfrutando de la noche, pero tengo una charla pendiente.

Al entrar al restaurante, descubrí inmediatamente una mano que me indicaba desde una mesa que me acercará.

-¿Se ha tardado en quedarse dormida?-

-Bueno ya vez- le conteste al tiempo que tomaba asiento, un mesero se acercó y sirvió el café.

-¿Y este no es el mismo que estaba en la recepción?-pregunte un poco confundido.

-Si el mismo, pues dice que hoy, no hay mucho personal laborando en el hotel, que le vamos a hacer, al menos es amable eso nadie se lo quita-

-¿Y que es eso que tanto te urge hablar?-

-Bueno como ya sabes Pablo e Isabel se están divorciando-

-Si es una pena después de tantos años-

-Tantos años, eso es lo que más rabia me da…-

Noté que aquel tema verdaderamente, la afectaba, conocíamos de muchos años atrás a Pablo e Isabel eramos casi como hermanos, y no podíamos evitar que el proceso por el que ahora pasaban nos doliera en mucho también a nosotros. Las lágrimas empezaban a cubrir su rostro, sentimientos contenidos empezaban a aflorar.

-Debes saber que yo los quiero a los dos, pero estoy mas de el lado de Isabel, y que me disculpe quien me tenga que disculpar, pero a Pablo… es que lo que el hizo no tiene nombre-

-Escucha, no es que yo este a favor de Pablo pero… a veces las cosas pasan así, no conocemos sus circunstancias, ni su diario vivir, que sabemos tu y yo de lo que llevó a Pablo a conocer a otra persona…-

En ese momento Cristina me miró con furia en sus ojos, como si el haber optado por estar de lado de Pablo fuera un grave error, tal vez  imaginaba que el tratar de justificarlo era quizá justificarme a mi mismo de algo similar en el futuro.

-No es el hecho de que conociera a otra persona,  hay algo más grande que la traición, todo hubiera sido por decirlo de alguna manera “mejor” si Pablo hubiese sido sincero, si no hubiese tenido a Isabel  engañada, si ya no lo quería ¿Por que no se lo dijo? ¿Por que permitió que su vida se fuera en el? ¿Por qué se negó y le negó a ella la posibilidad de arreglar las cosas? Isabel estaba enamorada de el-

-En algo tienes razón, fueron muchos años de engaño, toda una vida en realidad-

Cristina trataba de contenerse, levantaba la vista hacia el techo buscando un punto imaginario inútilmente, no eran necesario decir lo que sentía, pues a simple vista se notaba en un choque de sentimientos, de dolor, impotencia, rabia, tristeza.

-El daño esta hecho y no hay vuelta atrás, a nosotros solo nos queda estar a su    lado, pues al fin y al cabo el asunto es entre ellos-

-A lo que voy es que todo esto me hace revalorar mis propias relaciones, si las estoy dando por sentado o realmente les doy su justo valor, ó acaso estoy permitiendo que la desidia se instalé entre ellas y yo-

-Cristy, creo que debemos reconocer el valor de cada uno, que es único, especial e irrepetible, es cierto, pero el amor no solo es poético- romantico, va más alla de sentarnos y extender las manos para recibir del otro la felicidad, de la que en primer lugar, somos responsables cada uno… podría decir tantas cosas, pero sería muy tonto y ridículo tratar de enumerar en una lista  los motivos que pueden llevar a una ruptura así para terminar diciendo “A mi no me pasará”-

– Tienes razón lo más sabio, es mirar donde esta tu pie, y cuidar que este no resbale-

El mesero, camarero, recepcionista se acercó a nosotros en ese momento

-Disculpe, tiene una llamada-

Mencionó dirigiéndose a Cristy.

La lluvia una y otra vez

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Ya es de noche, una tormenta inesperadamente se ha desatado, los truenos retumban en las ventanas inquietando a mi hija que parecía al fin caer en sueño, dándonos tregua a su padre y a mi.

-Te vez cansada ¿Por qué no bajas y tomas un café? Anda, yo me quedo con ella-

-Aun tenemos algo pendiente por hablar tu y yo-

-Si, lo sé  te alcanzare en un momento-

Al llegar al restaurante observo a esos dos escritores que me habían adornado la tarde ¡Vaya! parecen estar muy sumergidos en una platica, ojala se le pegue un poquito a cada uno del otro y escriban algo mejor, espero que no les haya quedado nada pendiente por decirme porque ya no estoy para nadie.

Mientras endulzo mi taza de café observo como la lluvia se desliza por los ventanales, siempre que llueve no puedo evitar sentirme un  poco nostálgica, es increíble como un recuerdo se puede ligar a un suceso tan común como la lluvia, para traerlo una y otra vez, sin quererlo , sin buscarlo. Y aquí viene… el recuerdo de la lluvia cubriendome, mezclándose con mis lágrimas, sintiendo con todos mis sentidos la nueva etapa que venía a toda prisa a mi vida. El corazón ensanchado de orgullo y felicidad, el dulce sabor de llegar a donde quería con un toque amargo de concluir un ciclo, después de mucho esfuerzo y  sin sabores…fué el día que recibí mi título profesional. Ese día específicamente marcaba la conclusión de una etapa y al mismo tiempo el inicio de otra, muchos sentimientos encontrados cayeron de golpe sobre mi, como aquella lluvia en esa tarde. Recientemente leí de alguien que menciono que “Todo cambio lleva en si cierta nostalgia” y es así.

La lluvia también fue testigo de la tarde que deje la casa de mis padres, porque así tenia que ser, otro ciclo concluido, un paso más hacia adelante, lágrimas empapando un corazón decidido a continuar, pero dejando un poco en cada persona que conocí y que fueron por mucho tiempo parte de mi diario vivir, mis padres, mis hermanos, mis mejores amigos, todos en cierta manera contribuyeron en hacer lo que soy ahora, de todos ellos me lleve algo, un gesto una palabra, hasta alguna manía (como comer sándwich de mostaza con chocolate), que seguramente lo transmitire inconscientemente a mi hija, para que inevitablemente, el mismo regalo de la vida y el pago de todo, me los recuerde a ellos.

La lluvia una y otra vez me hará dar una mirada a la historia que me ha traído hasta aquí, hasta este momento.

La lluvia una y otra vez como lágrimas sobre el corazón; lágrimas de orgullo, satisfacción, felicidad, nostalgia, gratitud, anhelo.

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Disfrutaras de una bella lectura sobre lluvia en:

http://venevasco.wordpress.com/2011/07/07/lluvia/

Los excepcionales

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He tomado la carretera y de pronto una lluvia torrencial aparece de la nada, la fuerza del agua es tal que me impide ver con claridad, el parabrisas inútilmente se mueva con rapidez de un lado a otro.

Unas luces centelleantes aparecen a la orilla de la carretera y unos oficiales en medio de la lluvia me hacen señas para detenerme ¡Lo que me faltaba!

-¡Debe regresar! Hubo un accidente y la carretera esta bloqueada-

-Esta bien tendré que regresar al hotel- contesté con frustración

-¿A que hotel se refiere?-

-Del que acabo de salir-

-¿Esta seguro? No hay ningún hotel cerca de aquí, el más cercano esta en la dirección a la cual se dirigía-

-¿Me esta queriendo decir que estoy mal de la cabeza o algo parecido?-

Le contesté al tiempo que subí mi ventanilla, no estaba de humor para necedades, di vuelta en “U” para regresar al hotel. Es ridículo que un oficial no conozca los alrededores ¿Como se atreve asegurar que no hay ningún hotel? ¿Y que entonces? ¿Me lo invente? ¡Claro seguro estoy soñando!.

Al entrar  nuevamente al Hall me acerqué a recepción para pedir una habitación, cerca de ahí observe a una persona sentada cerca de una fuentecilla, parecía muy concentrada escribiendo en una vieja y desgastada libreta, observando un poco más, descubrí que se trataba del autor de ese “librillo”, que por cierto también había recibido fatales críticas. ¡Increíble! Aun con todo, esta con ánimos de escribir.

-En un momento estará lista su habitación-

Se dirigió hacia a mi el encargado, para después dirigirse hacia la otra persona cerca de la fuentecilla.

Entonces cerró su libreta y la guardó en un maletín, me acerque para interceptarlo, si me iba a quedar en ese hotelucho por lo menos me iba a buscar una platica amena con alguien que se dedicara a lo mismo que yo y que además fue maltratado por la misma persona.

-¿Que tal? ¿Nos atrapo la tormenta no?-

-Si ni hablar-

-Te ví , hace algunos momentos, hablando con Cristy Corwell, no te fue tan bien con la crítica. ¡Eh!-

-Bueno, que se le va  hacer, hasta una mala crítica puede ayudar a mejorar-

-Si veo que con todo, aun tienes ánimos de escribir-

Escribir para mi es una urgencia, una necesidad, forma parte de quien soy, no puedo , ni podría dejar de hacerlo, al menos no por mucho tiempo, moriría una parte de mi-

-Muchos se darían por vencidos con tremenda crítica-

-Muchos lo hacen sin duda, y dejan de hacer muchas cosas que los hacen ser quien son. En la vida muchos a la primera de cambio, flaquean y tiran la toalla o simplemente se cruzan de brazos con indiferencia. Pero hay otro grupo al que llamo “Los excepcionales”; son los que a pesar de las circunstancias de la vida, se levantan, se sacuden el polvo y siguen adelante, los que con determinación asumen su responsabilidad ante la vida de ser feliz, su espíritu que pareciera inquebrantable, los fortalece cada mañana, siguiendo cada golpe de su corazón que les llama a continuar y a no desfallecer, sabiendo que hay cosas por las que vale la pena seguir adelante, que hay una razón más poderosa y más grande que los problemas y esa es el amor, que grita dentro de ellos que si hay esperanza y que todo el esfuerzo, dolor, frustración, lágrimas, sin sabores y desvelos traerán su fruto y que no hay nadie si no ellos mismos con Dios que los sacara a flote de cualquier circunstancia-

-¿Pues hay pocos de esos? ¿No?-

-Es una de las razones por la que los llamo “Los excepcionales”, y créeme que es una bendición encontrarse con uno de ellos, porque van dejando a su paso, un poco de si, ó un mucho para los que abren su corazón y están dispuestos a ver el mundo atravez de sus ojos-

-Interesante, me gustaría escuchar un poco más ¿Que te parece si tomamos un café?-

-¡Claro! ¿Por que no?-

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Dios estará contigo dondequiera que vayas” Jos 1:9

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… a lo largo de mi vida he tenido la fortuna de conocer a personas excepcionales, ahora algunas de ellas estan lejos físicamente pero inevitablemente muy cerca de mi corazón. Candy

Jardín de flores

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Después de encontrarme con  Cristy Corwell la crítica de literatura más respetada pero también más temida  y agradecerle sus comentarios respecto a mi primera publicación aunque estos no fueron del todo favorables, me dispuse a partir; llegue al Hall del hotel y observe un cuadro muy conmovedor dos mujeres aparentemente madre e hija, se abrazaban con lágrimas en los ojos evidentemente se trataba de una reconciliación.

He pedido un taxi al encargado de la recepción.

-¿Por que no pasa la noche aquí? Es tarde y parece viene una tormenta-

-¿Tormenta? pero si el cielo esta…-

En ese momento las luces relampagueantes, se divisaban por los ventanales anunciando efectivamente una tormenta.

-Tal ves tenga razón-

Mientras esperaba me asignaran una habitación, tome asiento cerca de una pintoresca fuentecilla, observe como se alejaban la madre abrazada de su hija seguidas por dos chicas más.

Una frase me ha dado vuelta en la cabeza todo el día “No te jactes del día de mañana; porque no sabes que dará de si el día” (Prov. 27:1) La vida y la muerte en continua batalla aparecen a la vuelta de la esquina ¿Pensamientos de alguien dramatico ó pesimista? Prefiero pensar que es más bien de alguien que afuerza de aprenderlo y vivirlo en los últimos días, lo ha asimilado como una realidad.  Una música de fondo suave se escucha enmarcando el  murmullo del agua en la fuentecilla; saque libreta y boligrafo, sin duda ideas, sentimientos y emociones estaban a la entrada, era tiempo de dejarlas fluir.

“Todas las mañanas recorro un hermoso jardín, flores multicolores conviven ahi, cada una es singular, cada una lleva un nombre, cada una para mi es un regalo ejemplar. Un día una de ellas palideció sin más, me espanté, me acerqué para con ella estar, esperé y esperé su color volver a ver, en un segundo regresó, para después fallecer.

¿Por qué una flor siendo flor , pierde su color, para no volverse a ver? preguntaban sin cesar, no supe que contestar; lloran y lloran todas las flores, y con ellas quiero llorar, pero hay muchas flores que abrazar y que consolar.

Ni yo mismo lo entiendo, simplemente sucedió y aun no lo puedo explicar, ¿Qué respondo a las flores que no paran de llorar?¿Acaso entenderán que en el cielo una flor necesitaba estar?

Como un ungüento, que calma mi sentir, me queda la certeza, que esa flor fue feliz, y que en las mañanas sin sol la hice reír.

Extraño mi flor no puedo mentir.

Al pie de un árbol una envoltura azul, llamaba mi atención con una hermosa luz, un angelito de pronto apareció, flotando, bailando y girando me hizo sonreír – Llora ahora y después vuelve a sonreír, muchas flores te esperan y te necesitan feliz-…”

-Su habitación esta lista-

Anunció el encargado de la recepción, sacándome de mis reflexiones.

                                     En memoria de Rubencito y Georgina

El placer de ser madre.

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Alguien me había llamado del hotel Rascafría diciendo que habían encontrado la cartera de mi hija, pero que ella aparentemente ya no estaba en el hotel. Era mi última esperanza de encontrarla, de hallar al menos una pista, quizá todavía la encontraría ahí. Sin más tome las llaves y salí.

Los últimos rayos del sol se despedían deslizándose detrás de las montañas, la primer estrella de la noche se divisaba en el cielo raso; tímida y solitaria daba aviso a las demás de que era tiempo de asomarse.

El viaje en coche no sería tan extenuante normalmente, pero con tres días de prácticamente no dormir y no comer por la preocupación, estaban haciendo interminables y agotadoras las horas que faltaban por llegar al hotel.

Me recuerdo todavía, asomada por la ventana desde la primer noche que presentí no llegaría, mi angustia crecía conforme mi mente me traicionaba. Las preguntas con insistencia me asaltaban cruelmente, incrementando mi pesar “¿Y si le paso algo?”  “Dios mío ¿Por que no me llama?” “¿Y si tuvo un accidente?” “¿Y si a esta hora esta sola,volcada en su coche en algún lugar…agonizando?” “Dios ¿Y si ella esta …? ¡Oh, no! Mi corazón se detendría junto con el de ella, los momentos de dicha plena, serían traumaticamente arrebatados… los momentos en que esa dulce niña dormía plácidamente en mis brazos… los momentos de tantos abrazos y tantos te quiero; como la ocasión en que con tres añitos me hizo una tarjeta con una foto de nosotras abrazadas en la portada y dentro su pequeña manita impresa con pintura morada y un corazón rosa mal recortado con diamantina, la cual aun guardo como un invaluable tesoro; volviendo aun más en el tiempo recuerdo cuando la alegría me inundo al saber que llevaba dentro de mi otra vida y a partir de ahí, con cada movimiento de ella en mi interior, me convencía más de que no importaba tanto yo, si no ese hermoso regalo, esa bella bendición inmerecida que aun siendo yo imperfecta, se me había concedido el placer de ser madre.

Que dolor cuando todo lo bueno que vivimos juntas no le importó, cuando prefirió irse con sus amigas a  platicar conmigo de su día. Que dolor cuando azotó la puerta de su cuarto gritando que me odiaba, porque yo sabía no le convenía ir a tal lugar y no le deje. Que dolor cuando en su mirada encontré desprecio y frialdad, donde antes hubo ternura y admiración. Que dolor cuando vi su vida derrumbarse, cuando vi que con sus propias manos y a voluntad se destruía.

Y aun con todo la amo, no puedo, ni podré dejar de amarla, solo quiero encontrarla y cerciorarme con mi propios ojos de que ella esta bien, abrazarla, besar su frente, acariciar su cabello y consolarla, como cuando era  una chiquilla.

Cuando llegué al Hall de aquel hotel mi sorpresa fue mayor a la agonía vivida en los últimos días. Cristy estaba ahí con dos de sus amigas, un hombre retiraba un servicio de te. Me acerque apresuradamente con lágrimas en los ojos, me detuve a  pocos metros de ella paralizada por la indecisión de correr a abrazarla o contenerme.

-¡Mamá!- Escuche de Cristy  que se levantaba y corría hacia a mi, tanto tiempo había pasado desde la última vez que me llamó así.

-¡Perdoname mamá!- continuo diciendo entre lágrimas, que ahogaban su voz, mientras me abrazaba.

-No es necesario que digas más hija-

Un indescriptible sentimiento nos embargó en ese abrazo y con un par de palabras toda la tristeza parecía esfumarse.

-Te amo mamá-

-Te amo hija-

El amor de un padre.

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Mi amiga Cristy no paraba de llorar, no nos explicabamos como era posible que todo nuestro dinero hubiese desaparecido así, sin más.

Siempre he pensado que las cosas no pasan por casualidad, lo que para algunos puede parecer muy loco y hasta absurdo, para mi, personalmente todo tiene un propósito, aunque a esa hora y viendo la desesperación de mi amiga ya no sabía que pensar, ¿Qué loco propósito podría existir en el hecho de quedarnos sin dinero y atoradas en aquel lugar?.

Un hombre joven, muy alto y de semblante amable, se acercó a nosotras llevaba una pequeña bandeja de madera, sobre ella una taza humeante de lo que parecía ser te, y un platito con algunas galletas.

-Buenas tardes, disculpen mi atrevimiento, pero no pude evitar sentirme conmovido por la manera de llorar de la señorita, y le he traído un poco de te, que quizá le ayude a tranquilizarse-

Agradecí el gesto y acerque la taza a mi amiga, sin duda por el aroma era de canela dulce, como el que la mamá de Cristy le suele preparar cuando se siente triste, a penas dio un sorbo y su mirada se ilumino, el recuerdo de su madre era aun más fuerte.

-Mamá, como pude, debes estar tan preocupada ahora, soy una ingrata-

-Perdón nuevamente- intervino el hombre que había traído el te

– Tu mamá ciertamente debe estar muy preocupada por ti, pues seguramente por ser su hija te ama. El amor de los padres, es diferente a cualquier clase de amor,  la mayoría de las veces no lo entendemos, hasta que estamos en su posición, solemos pensar que es en la mayoría el más puro y desinteresado. Pero existe otra clase de amor, que nunca podríamos llegar a comprender, les contaré una historia.

Como en el tren muchos seguirán ajenos a ese sacrificio sumergidos en sus propias vidas.

La pregunta es ¿Sera que con tu vida hagas, que ese sacrificio valga la pena? ó ¿Seguiras viviendo a tu manera?