Basta ya (I parte)

Estándar

A Gabo se le podría calcular a simple vista unos 9 o 10 años, sus ojos grandes con largas pestañas y unos rizos que se le formaban en su melena, le daban un aire de cierta ternura. Ceci enfermera del colegio, comenzó a hablar con el niño, se podía apreciar un corte sobre una de sus mejillas.
-¿Cómo te llamas?-
-Gabo -respondió entre sollozos.
– Cuéntame ¿Cómo te paso?-
De pronto la voz de Gabo se ahogó en un fuerte llanto al recordar lo sucedido, Ceci que había escuchado el llanto infantil otras veces por tantas razones, en esa ocasión le pareció diferente, algo le conmovía a tal grado que su corazón parecía magullarse, su experiencia le decía no era provocado por dolor físico, sino por indignación.
-Esos chicos me golpearon- Al fin logró pronunciar
-¿Así que peleaste?-
-No… ellos siempre son los que me molestan ¡Siempre!-
Por un momento, Ceci no supo que decir, había pesar en las palabras del chico y un recuerdo de pronto se avivo en su mente.
– Pero entonces ya te habían molestado antes ¿Y se lo dijiste a tus maestros a tus padres?-
– Si, pero ellos me volvían a molestar aún más… ¿Por qué? ¿Por qué?…- se preguntaba una y otra vez, mientras las lágrimas escurrían por el surco de su mejilla, que Ceci con gasa en mano intentaba mantener seca.
-¿Por qué no me quieren? ¿Por qué nunca quieren jugar conmigo? Porque yo siempre quiero jugar con ellos y no me dejan…Nadie me quiere, nadie me quiere… No me quieren, porque no soy bueno como ellos, yo no soy importante, no soy nadie, no valgo nada-
bullY a las últimas tres palabras le dolió fueran incrustadas en la mente de un niño, aquel estaba profundamente herido, su corazón no volvería a ser igual a partir de ahí, recordó entonces su propia experiencia, cuando la vida un buen día se volvió gris, cuando los chicas del colegio la acorralaron en el patio y la agredieron, después de meses de aguantar, burlas, y humillaciones, su madre termino cambiándolo de escuela, aunque la sensación de no ser lo suficientemente importante para ser querida y aceptada por los demás la arrastro por mucho tiempo.
-Escucha Gabo, a veces las personas tienen problemas en casa ¿Y sabes una cosa? Eso nada tiene que ver contigo, debes levantar la voz y decir ya basta, porque tú eres digno de amor y de respeto, porque eres valioso, porque eres, único e inigualable, y siempre habrá gente a tu alrededor dispuesta a apoyarte, no estás solo.
El llanto había cesado, y como si frente a ella estuviera aquella niña que fue acorralada en el patio trasero de la escuela Ceci abrazo a Gabo consolando a ambos.

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